Entrevista


“Los mitos sexuales no son más que relatos fabulados con apariencia de realidad”

La Licenciada Diana Resnicoff Psicóloga y Sexóloga Clínica Vicepresidenta de la Sociedad de Sexualidad Humana opina respecto a los mitos sexuales de la sociedad argentina.

¿Cuál es la razón porque la cual existen y se difunden los mitos sexuales?

Paradójicamente su existencia es producto de la desinformación, de conceptos erróneos y actitudes y creencias poco realistas con respecto al sexo. Los mitos sexuales no son más que relatos fabulados con apariencia de realidad. Muchos problemas sexuales simplemente se resuelven proporcionando información básica, actualizada y correcta sobre el funcionamiento sexual, sobre el ciclo de respuesta sexual, sobre las creencias y actitudes hacia la sexualidad y sobre cómo nuestra sexualidad cambia a través de los ciclos de nuestra vida. El conocimiento de la realidad, la información clara, pueden ayudar a vivir muchos momentos agradables, a mejorar una relación de pareja alterada o a evitar el comienzo de una disfunción sexual.


¿Qué mitos sexuales caracterizan a la sociedad argentina?

La sexualidad masculina está tan influida por una serie de mitos, modelos culturales y errores o falta de información que hacen que una de las actividades más placenteras del hombre se vea muchas veces perturbada.
En una investigación realizada en más de 52.000 hombres, el 55% se encontraba insatisfecho con su vida sexual y el 39% admitió diferentes problemas, como desinterés sexual o eyaculación precoz. La mayoría de los hombres tienen preguntas sobre su sexualidad, todos quieren saber más, mejorar su actividad sexual, a pesar de no tener muy claro lo que esto puede significar. Otros dicen que tienen en general una buena actividad sexual, pero piensan que les está faltando algo.
En general se piensa que la sexualidad femenina es misteriosa y complicada, llena de problemas: todo lo contrario de la masculina. Los hombres suponen que las mujeres deben sentir de cierta manera para comenzar a excitarse, necesitan estimulación hecha de una forma precisa, tienen dificultades para llegar al orgasmo o, en el otro extremo, son criaturas que quieren mucho sexo, mucho mas que el que cualquier hombre normal le puede dar.


¿Cuál es el mito que predomina en los hombres y en las mujeres?

No es uno solo, sino varios. En los varones:
Tengo que estar siempre listo: La ausencia o la debilidad de la erección pueden tener distintas causas, que muchas veces se relacionan con las emociones o con el estado de ánimo, como el cansancio y el estrés. Ocurre que ante esta situación, la mayoría de los varones se asusta por temor a la impotencia. El miedo tiene consecuencias negativas para el sexo y muchas veces es lo que hace que la situación se repita. Se trata de una profecía autocumplida: el varón está tan angustiado por la posibilidad de no tener erección, que no la tiene.
Todo contacto físico termina en sexo: Muchos varones entienden que las caricias son simplemente el paso previo a la penetración, a la que consideran su principal objetivo. Por lo tanto, no disfrutan de los besos ni de los abrazos. Muchas veces los hombres tienen ganas de dar y recibir caricias. Pero no se atreven a plantearlo así y prefieren no hacer nada.
La cantidad es lo más importante: Esto de alguna manera significa poder cumplir un objetivo y cuantas más veces mejor. Este objetivo es en general la penetración y el orgasmo. De este modo se transforma al sexo en trabajo, como una obligación mas de las tantas que presenta el diario vivir. Los varones suelen creer que en el sexo lo que mas cuenta es la cantidad de veces en el mínimo tiempo. Esta novela que siempre les vendieron es una de las cosas que mas ha lesionado la sexualidad del hombre.

El sexo debe ser natural y espontáneo: Es decir que no necesita aprendizaje. Como si el hombre ya viniera programado de fábrica. Y este es un mito que impide preguntar, aprender y también enseñar. En lo que respecta al sexo hay que aprender como en todas las otras actividades de nuestra vida y avergonzarse de preguntar genera muchas veces dudas o errores que pueden llevar a dificultades mayores.


Los mitos sexuales de ellas

El sabe, y se tiene que dar cuenta de lo que yo necesito: Muchas mujeres suponen que el hombre sabe más que ellas sobre sexo. Es lo que transmitió nuestra cultura durante años: que la mujer debía llegar virgen al matrimonio, y que el hombre tenía que iniciarse en la pubertad. Pero mantener esta creencia es dañino para los dos, porque el hombre se ve obligado a mostrarse seguro, y por lo tanto no puede preguntar ni fallar: y la mujer no tiene posibilidades de plantear sus necesidades o sus deseos.
Existen dos tipos de orgasmo: el vaginal y el clitorídeo. Hay una sola clase de orgasmo, y la gran mayoría de las mujeres lo alcanza a través de la estimulación del clítoris, que puede ser directa (con caricias o besos) o indirecta (en el contacto del cuerpo de la pareja con los labios vaginales durante el coito).
Teniendo en cuenta la evolución de la libertad sexual y el acercamiento a la nueva era del sexo denominada era del placer. ¿Los mitos sexuales tienden a cambiar o a desaparecer?

Pienso que a pesar de la evolución de la sexualidad, negar la existencia de los mitos alegando que en esta época están derrotados, es otro mito. Se basa en suponer que el destape nos ha hecho superar años y años de represión y desinformación. El “yo lo sé todo, yo no tengo inhibiciones” puede ser muy nocivo porque cierra las puertas del aprendizaje. Reconocer la existencia de estos mitos es una forma de empezar a superarlos. El objetivo: tener una sexualidad más libre, más alegre y, seguramente, más duradera.

Por Natalia Garcia

Salud

Los mitos sexuales en adolescentes.

La falta de información hace que las jóvenes restrinjan su sexualidad ya sea por miedos, prejuicios, o mitos.
Los mitos sexuales preocupan a la mujer y los más cuestionados son los relacionados al tema de la salud, ya sea de ella misma o su pareja.
“La difusión de los medios de comunicación sirve, pero no es suficiente. El problema de las jóvenes de hoy es que se quedan con lo que escuchan, con los rumores y ello lleva a los mayores errores que comenten hoy en día. Lo principal es preguntar a un profesional, aclaró el Dr. Battione médico clínico de la cuidad de Miramar
Las chicas se quedan con lo que les contó una amiga, muchas hasta deciden romper con su pareja o restringir su sexualidad.
“La más popular en las adolescentes es si pueden quedar embarazadas en su primera relación sexual, quieren convencerse de que es así, pero esa no es la verdad comentó” Battione.
Los consejos de una amiga, no están basados en ningún fundamento medico, no existe ningún impedimento biológico que no lo permita.
También son frecuentes las preguntas respecto al tema de la anticoncepción. Se ha creado el mito de que las pastillas anticonceptivas engordan, esto no es del todo verdad ni mentira.
Con el avance tecnológico la industria farmacéutica ha creado pastillas con pocas cantidades de hormonas que hasta en algunas pacientes produce efectos beneficiosos para el cutis, como eliminar el acné.
Pero es cierto que no en todas las mujeres produce los mismos efectos, en otras los dolores de cabeza son más intensos tomando anticonceptivos.
Para esos casos existen otros métodos: como el preservativo tanto femenino como masculino, las inyecciones, etc.
“Otra muy común es que el sexo oral produce cáncer, y esto es una gran mentira” agregó el medico, lo que si es verdad que tanto el semen como las secreciones vaginales son transportadoras de virus y bacterias que sí afectarían a la boca o a los órganos sexuales en el caso de alguna herida que permita el ingreso de dichas infecciones.
Los mitos son mitos, los que respectan a la salud hay que tomarlos con pinzas y solo sacarse las dudas con especialista.

Eliana Coronello.

Salud

Los mitos que giran en torno a la sexualidad de la mujer

En pleno siglo XXI los mitos sexuales que giran en torno a la mujer fueron generando informaciones poco veraces que perjudican sus relaciones de pareja y pone en riesgo su salud sexual.
Algo que ocurre con frecuencia es creer que la mujer no puede quedar embarazada en su primera relación sexual. Este mito no tiene un fundamento médico ya que no existe ningún motivo biológico que lo impida. Hay algunos casos en que los nervios y la ansiedad previa al primer encuentro sexual adelantan la ovulación y de esta manera facilita la concepción.
Otro punto por el cual la mujer no se permite disfrutar de su sexualidad es creer que el coito durante el embarazo hace daño al feto. Los profesionales sostienen que si el embrión tiene un buen estado de salud el sexo no le hará daño ya que el miembro del hombre nunca puede llegar a penetrar en el ovulo. Se recomienda que la madre busque una posición adecuada que no genere presión sobre su abdomen para poder disfrutar en sus relaciones sexuales.
También es importante destacar que a la hora de prevenir embarazos las adolescentes de hoy no acuden a las pastillas anticonceptivas. Esto se debe al que el mito de que todas tienen como efecto secundario la suba de peso esta muy aferrado en nuestra sociedad.
A esto hay que decir que la industria farmacéutica de estos días ha lanzado nuevos comprimidos que tiene menos efectos secundarios e incluso llegan a mejoran otros aspectos físicos como la piel de la mujer. Pero también agregar que existen otros métodos que se pueden utilizar como los de barrera en donde entran los condones femeninos y masculinos o diafragma.
Por todo esto es muy importante romper con estos mitos y fabulas en torno a la sexualidad femenina y la mejor manera de lograrlo es buscar información. Los medios de comunicación tienen un papel importante en esto pero también es preciso que las adolescentes y mujeres acudan a profesionales. Es necesario que rompan con los tabúes que les impone la sociedad y pidan ayuda para que su vida sexual sea plena y sana


Por Candela Harriaga

Cine

El hombre y su sexualidad


40 días y 40 noches es un film norteamericano dirigido por Michael Lehmann que retoma un mito social que se vincula con la sexualidad masculina. Ésta narra la historia de un joven veinteañero, Matt, que decide hacer un voto de castidad durante 40 días para dejar de ser promiscuo. La película es una comedia perspicaz sobre la sexualidad en los jóvenes y la importancia de la virilidad masculina.
La comedia se desarrolla en torno a un mito sexual sobre el hombre y su necesidad de tener relaciones constantemente, o en cualquier momento del día. A ésta premisa Matt decide votar por 40 días sin sexo, ni afecto, para demostrar que los hombres también pueden abstenerse, sin que eso genere un gran problema.
Durante el voto de castidad, Matt se enamora de una joven y debe mantener su voto en secreto para no pasar como un lunático o que su decisión los separe. A todo esto sus amigos se enteran de la decisión y crean una página web de apuestas para ver hasta que dia alcanza, y si llega a interrumpir su promesa, cómo lo hará y con quién. Para ello algunos se vuelven espías y otros intentan tentarlo para ganar la recompensa del pozo de apuestas, incluso sus compañeras de trabajo y su ex novia Nicole.
Existen diferentes mitos sexuales masculinos que categorizan a los hombres en un estereotipo de persona, pero no siempre es cierto. Al igual que las mujeres, no todos tienen las mismas necesidades sexuales, y cada uno posee una identidad sexual distinta.
Según la sexóloga Alessandra Rampolla, existe además una idea cultural poco real que las mujeres necesitan menos sexo que los hombres y más afecto. “Es un estereotipo. Conozco a muchos hombres que no se tiran la maroma del sexo si no es en un contexto en el que, por lo menos, exista cariño. Y no todas las mujeres buscan una relación sexual dentro del contexto amoroso. Hay algunas que quieren relaciones libres, sin ningún attachment. Puede ser que tengan cuarenta mil rollos psicológicos sobre los compromisos. Quien sabe. ¡Cada persona es un mundo!”.
El mito sexual que existe sobre la necesidad del hombre de relacionarse íntimamente la mayoría del tiempo, es como tantos otros, sólo un mito, ya que la necesidad sexual del hombre y de la mujer solo dependen de la frecuencia con lo cual la practiquen y la importancia que le otorguen al mismo.




Por Paloma Errecaborde