El negocio de pagar por placer
Ofrecer placer sexual a cambio de algo, ya sea dinero, beneficios o bienes materiales, siempre ha sido juzgado por las distintas sociedades. Por más que día a día las mentes estén más abiertas y se permitan introducir nuevos fenómenos en la sexualidad de las personas, se sigue marginando a todo aquel que pide algo a cambio, para tener sexo.
Sin embargo, el servicio sexual es una de las industrias que más dinero mueve en todo el mundo. En un principio, las mujeres eran las únicas que se sometían a la prostitución, producto de una sociedad machista donde el que podía realizar un pago y tener derecho al placer de este tipo, era sólo el hombre.
Con el tiempo, se sumaron a esta actividad los hombres, travestis, parejas, grupos de personas que ofrecen una infinidad de alternativas que satisfagan cualquier deseo o fantasía sexual imaginable. El campo de opciones es infinito.
Tener sexo es algo que importa a todo ser humano. Las diferentes culturas obligan a las personas a tomar la actividad sexual como símbolo de superioridad, felicidad y necesaria para sentirse parte de las actividades comunes de las personas.
El sexo separado del amor, es algo que cada vez se vive con mayor intensidad. Las diferentes perspectivas de cómo debía ser una relación carnal han mutado hasta el punto tal de que ya no se lo llama hacer el amor, como la visión cristiana lo proponía.
Es importante no caer en orientar al sexo por dinero únicamente en la prostitución. Existen otras formas consideradas en que uno paga por placer sexual.
Los saunas, por ejemplo, son lugares en donde se abona el ingreso y posee códigos entre los que asisten para poder tener relaciones y placeres sexuales.
También, se pueden tomar dentro de esta temática a diversas fiestas que se organizan para tener sexo en donde, si bien no existe un pago entre sus participantes, abonan el derecho a participar en las mismas.
Otro caso a tener en cuenta son los llamados escorts. Personas de ambos sexos que son contratadas para un servicio de acompañante. Al placer sexual se le suma que poseen una instrucción determinada y se adaptan a otras necesidades, más allá de lo carnal.
Es importante destacar, también, los llamados prostitutos de órganos. Corresponden a organizaciones mafiosas en las que trabajan hombres y mujeres que seducen personas. Luego, se acuestan con ellas para sedarlas en la intimidad y quitarles algún órgano y contribuir al tráfico de los mismos.
La sociedad actual brinda distintas alternativas en las que una persona somete y entrega su cuerpo para obtener una remuneración a cambio. Diversos son los motivos psicológicos, sociales y económicos que llevan a hombres y mujeres a desempeñar estas actividades. Lo importante es reconocer que dichas actividades siguen vigentes, producto a una demanda y utilización de ellas por parte de muchas personas que convierten al sexo a cambio de dinero en una de las industrias de mayor rentabilidad en el mundo.
Por Nicolas Jimenez



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