
En las últimas décadas la comunicación se expandió de forma masiva por todo el mundo. Este crecimiento llevó a que las personas opten distintas maneras a la hora de relacionarse.
El sexo virtual es una forma de sexo sin penetración ni contacto físico alguno, donde dos o más personas se transmiten mensajes explícitamente sexuales, mediante alguna forma de equipo comunicacional.
El cibersexo es una forma de comunicación que, en los últimos años, se convirtió en una adición que afecta a la salud psíquica, ya que las personas experimentan un comportamiento inusual de obsesión con el sexo, sin contacto físico.
Consiste en entrar a una sala de chat y establecer conversaciones sexuales explicitas con alguien anónimo. Esto ha llevado a que las personas ocupen su tiempo completo en la práctica de esta actividad, aislándose y reemplazando sus vidas sociales.
Las personas más vulnerables a esta adicción son:
· Aquella gente que fue reprimida sexualmente y encuentran en este medio variedad de oportunidades sin contacto físico y sin involucrase emocionalmente.
· Recurren al cibersexo los que son inseguros y bajos en autoestima ya que el hecho de ser anónimos los libera.
· Personas que sufren de depresión
· Los que atraviesan por crisis de pareja
· Obsesionados con otros comportamientos sexuales enfermizos
Existen tratamientos para esta enfermedad que se centra en controlar el comportamiento y ayudar a la persona a llevar una vida sexual sana. El mismo incluye educación sexual, terapia psicológica o psiquiatrita individual, de pareja o familiar.
Lo primero que se tiene que hacer cuando uno presenta una adicción como estas es reconocer que la presenta. Y luego pedir ayudar a la familia, pareja o especialista en le área.
POR CANDELA HARRIAGA, ELIANA CORONELLO Y VICTORIA CAMINO



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