Cine


Relaciones del nuevo milenio

Las nuevas tecnologías del siglo XXI, como internet y teléfonos celulares, han permitido establecer entre los jóvenes nuevas vías de comunicación, generando relaciones virtuales de distinto interés. Fenómenos como el sexo cibernético y telefónico, son dos prácticas que han evolucionado a nivel mundial durante los últimos años, siendo hoy uno de los temas más analizados por la sociología.

El sexo cibernético es comúnmente entendido como “un encuentro sexual virtual en que dos o más personas conectadas a través de una red informática se mandan mensajes sexualmente explícitos que describen una experiencia sexual”. Y el sexo telefónico es básicamente lo mismo: “conversaciones eróticas entre dos o más personas a través del teléfono”, así define estos términos el diccionario virtual Diclib. Ambas comparten los mismos intereses y muchas veces se correlacionan. En ciertas ocasiones, cuando los participantes tienen la necesidad de crear un vínculo más íntimo con la otra persona, se intercambian los números telefónicos, interaccionando de esta forma, entre las dos prácticas sexuales.

Poseen la característica de evitar el contacto físico con el otro participante, dando de esta forma un carácter impersonal a la conversación. No por ser personajes anónimos, sino por el contacto virtual que establecen. En cuanto al anonimato, depende de cada interesado, ya que se pueden incluir cámaras web, micrófonos y hasta ser un medio para pactar encuentros “reales” entre los que interaccionan.

Si el lector está interesado en conocer más sobre los efectos y vínculos que generan estas practicas sexuales, pueden ver una película de cine independiente “Breaking the Cycle”, que narra la historia de dos jóvenes homosexuales que utilizan internet para tener encuentros sexuales con otros hombres.


Jason y Chad, los dos personajes principales del film, son compañeros de cuarto en la ciudad de Nueva York. Jason sueña con encontrar al amor de su vida por internet. Chad, esta enamorado de él pero oculta sus sentimientos para preservar la gran amistad que tienen.

Mientras que Chad busca encuentros sexuales, conoce el cibersexo y el sexo telefónico, y mantiene prácticas esporádicas con otros chicos homosexuales de su misma ciudad, bajo el apodo de “Hookup Boy”. Por su parte, Chad, se lamenta por no poder decirle la verdad.

Ambos siguen sin conocer sus sentimientos, hasta que un día Chad decide entrar en la red cibernética para olvidarse de Jason, y encuentra un hombre llamado “Hookup Boy” que le cambiará la vida.


Paloma Zulema Errecaborde




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