Salud


El 68% de las prostitutas poseen problemas post traumáticos


Más del 50 % de las mujeres que viven del sexo sufren de síndrome de estrés post traumático. Así lo reveló un estudio realizado por la doctora Melissa Farley, psicóloga e investigadora del Kaiser Foundation Research Institute, en California.
Esta investigación, presentada en el último congreso de la Asociación Americana de Psicología, demuestra que las prostitutas soportan consecuencias psíquicas al igual que los ex combatientes y personas que viven en zonas de conflictos bélicos.
Una de las principales causas de esta enfermedad está radicada en la extrema violencia por la que deben pasar las mujeres y niñas que trabajan con su cuerpo. Esto hace que se sientan asustadas y estresadas afectando a su vida personal y gente que las rodean.

El estudio reveló que el 82% de las prostitutas encuestadas sufrió agresiones durante su profesión, el 88% toleró amenazas físicas mientras que el 68% fue violada cuando trabajaba. A estos motivos se le debe sumar los fantasmas del pasado que se expresa en el 57% de las mujeres abusadas sexualmente de pequeñas. También hay que agregar que el abuso de drogas, alcohol y la existencia de problemas o enfermedades físicas son otro factor que las lleva a sufrir el síndrome de estrés post traumático.
Se trata de un trastorno que puede causar en las prostitutas un sentimiento de vivir constantemente asustadas por lo sucedido, lo que les provoca dificultades al dormir y múltiples pesadillas. También, sentimientos de soledad, explosiones de ira, preocupación, culpa y tristeza.
Existen medicinas para combatir estos miedos que ayudan a los enfermos a estar menos tensos. Entre los fármacos que les sugieren los especialistas, se encuentran los antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores de ánimo. Estos medicamentos tardan varias semanas en dar efecto. Por ese motivo, los profesionales aconsejan que acudan a las terapias de conversación. Estas son charlas con médicos capacitados en el tema y consejeros que brindan su ayuda a mucha gente con el síndrome.

Por Candela Harriga

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